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La sede

 

La sede

Hasta 1936, año de inicio de la guerra civil española, la Embajada de Italia en Madrid estuvo situada en el centro histórico de la capital, en un edificio ubicado en la calle Mayor adquirido por el Gobierno italiano ya en 1888 y cuya construcción se remonta a la segunda mitad del siglo XVI. Dicho edificio, que había pertenecido a los Duques de Abrantes, sufrió con el tiempo numerosas transformaciones, la más importante de las cuales es la última, llevada a cabo en 1846 y a la que se debe el austero perfil actual.

Después de la guerra civil, el Gobierno italiano destinó el edificio de la calle Mayor al Instituto Italiano de Cultura. Sin embargo, la Embajada nunca ha dejado de cuidar los aspectos decorativos además de los funcionales, razón por la cual el Instituto aparece aún hoy como sede de gran prestigio, además de funcional para las propias exigencias institucionales.

Simultáneamente, hacia finales de 1939, el Gobierno italiano adquirió otro edificio, situado en la calle Lagasca, en un barrio que se había desarrollado a partir de los inicios de aquel siglo. A dicho edificio, de gran valor estilístico, fue trasladada la Embajada de Italia, que aún permanece en esta sede.


 
EL EDIFICIO Y SU VALOR ARTÍSTICO

Se trata de un edificio que ocupa toda una manzana entre las calles Lagasca, Juan Bravo, Velázquez y Padilla. Éste había pertenecido al Marqués de Amboage, hombre de inmensa fortuna que podía presumir de un titulo de nobleza concedido por el Vaticano.

El edificio fue construido por uno de los mejores arquitectos españoles del siglo XX y está inspirado en el barroco francés, de manera que parece una residencia de época mucho más antigua de la de su efectiva construcción.

El palacio de tres pisos da a un amplio jardín de 680 metros cuadrados, también éste de propiedad del Estado italiano. En el área está incluido asimismo un edificio de apoyo de dimensiones menores.

Los despachos de la Cancillería Diplomática están situados en el último piso de la Embajada, mientras que los otros pisos están destinados a salones de representación y residencia privada del Jefe de la Misión. En los salones de representación se encuentran numerosas obras de arte (pinturas y esculturas) de propiedad del Ministerio de Asuntos Exteriores o concedidas en depósito temporal por la Galería Nacional de Roma, por el Museo Nacional de Roma, por el Museo de Nápoles, por la Galería de Capodimonte y por la Galería de Florencia. Entre las obras figuran muchos ejemplares de pintura italiana del siglo XVII (especialmente de las escuelas de Nápoles y Parma), entre los que destacan nombres de insignes maestros como Salvador Rosa, Cavalier D’Arpino, Pier Francesco Mola y Federico Buzzi. No faltan ni siquiera obras de maestros extranjeros, en particular de la pintura flamenca de los siglos XVII y XVIII. Notable es también la escultura del famoso artista español Mariano Benlliure, que representa a la famosa bailarina Pastora Imperio. El billar estilo Imperio con elementos decorativos en madera y metal está labrado y fue construido expresamente en la ciudad italiana de Forlí en 1884.

BIBLIOGRAFÍA SOBRE EL EDIFICIO

La editorial de publicaciones de arte FMR dedicó a este palacio a finales de 2005 un libro de considerable prestigio titulado “L’Ambasciata d’Italia in Spagna”.
Se trata de un ejemplar de la colección Grand Tour preparado con gran esmero por la prestigiosa editorial italiana.
Los textos son de Gabriele Finaldi, conservador del Museo del Prado, que ha desarrollado la sección dedicada a las obras de arte pertenecientes al palacio, y del profesor Delfín Rodríguez, catedrático de arquitectura de la Universidad Complutense de Madrid, al que se debe la descripción de los aspectos arquitectónicos del palacio y su inserción en el contexto urbanístico de la época. Las fotografías de admirable ejecución son de Massimo Listri.
La introducción corre a cargo del Embajador Amedeo de Franchis.


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