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"Hacia salarios mínimos justos en la Unión Europea". La intervención de las Ministras Nunzia Catalfo e Yolanda Díaz

Data:

30/10/2020


La proclamación del Pilar Europeo de derechos sociales por parte del Parlamento Europeo, el Consejo y la Comisión en 2017 representó un hito en la común aspiración de la ciudadanía europea por una Unión más justa e inclusiva. Aun así, se hace necesario un compromiso más sólido y mayores esfuerzos para transformar los principios rectores del Pilar en una realidad. Europa necesita herramientas comunes operativas para lograr la convergencia social ascendente y garantizar que su ciudadanía disfruta de igualdad de oportunidades en el acceso al mercado de trabajo, condiciones laborales justas, protección social adecuada e inclusión social.

Las consecuencias derivadas de la pandemia de la Covid-19 han evidenciado aún más la fragilidad de nuestras redes de protección social, ya amenazadas por la creciente fragmentación de nuestros mercados de trabajo en términos de cobertura social y de empleo, consecuencia también de la extensión de las nuevas formas de trabajo. Esta fragmentación está desafiando también la función de la negociación colectiva, cuya cobertura está disminuyendo preocupantemente en toda Europa. Demasiadas personas trabajadoras, especialmente jóvenes, mujeres y aquellas personas trabajadoras con baja cualificación son contratadas en empleos atípicos y carecen de la protección social adecuada.

Por consiguiente, Italia y España (España e Italia) dan una efusiva bienvenida a la propuesta de Directiva para el establecimiento de un marco común de salarios mínimos presentada el 28 de octubre de 2020 por la Comisión Europea, que contribuirá considerablemente al progreso hacia una Europa social más fuerte y ofrecerá un renovado impulso político para seguir avanzando en la aplicación del Pilar de derechos sociales. El Pilar, de hecho, defiende “un salario mínimo adecuado que permita satisfacer las necesidades de las personas trabajadoras y de sus familias”.

La directiva establecerá un ambicioso marco de referencia sobre los salarios mínimos, proporcionando unos niveles de vida decentes a las personas trabajadoras, incorporando un instrumento clave a la normativa existente de la Unión Europea para erradicar la precariedad laboral, impulsar la economía de nuestros países y avanzar en la promoción de un trabajo decente para toda la ciudadanía europea.

El establecimiento de un marco adecuado de salarios mínimos no solo ofrecerá niveles de vida dignos a las personas trabajadoras, sino que también garantizará condiciones laborales justas, así como la protección de las personas trabajadoras con los salarios más bajos y la reducción de la pobreza entre las personas con empleo. El porcentaje de personas con empleo, pero pobres, ascendía en 2019 en la UE al 9% de las personas asalariadas, una cifra que muy probablemente aumentará debido al impacto de la crisis en las rentas del trabajo de la ciudadanía europea.

El diálogo social y el rol de los interlocutores sociales ha contribuido inmensamente a la creación de un modelo europeo de sociedades incluyentes y justas. Los interlocutores sociales desempeñan una función muy importante en los procesos de fijación de salarios, ya sea a través de mecanismos jurídicos específicos para ello o

mediante la negociación colectiva. Es por este motivo por el que Italia y España (España e Italia) creen firmemente que cualquier iniciativa sobre salarios mínimos debe construirse sobre el diálogo social y agradecen profundamente la propuesta de dar a los interlocutores sociales un rol prominente en la implementación del principio de un salario mínimo adecuado.

Los sindicatos y asociaciones de trabajadores y trabajadoras más representativas a nivel nacional y sectorial tienen capacidad para llevar a cabo negociaciones fundamentadas que lleven a la fijación de salarios sostenibles, adecuados y favorables al crecimiento. En este marco, la introducción de mecanismos de salarios mínimos fortalece los acuerdos colectivos como sistemas capaces de fijar remuneraciones dignas, proporcionadas y justas para tareas concretas en sectores concretos. La iniciativa europea contribuirá a que los Estados miembros logren fijar una remuneración mínima para todos los trabajadores en todos los sectores.

Además, vemos otras ventajas en la absoluta implicación de los interlocutores sociales. Por ejemplo, la negociación colectiva también traerá beneficios en términos del alcance, eficacia y aumento de las capacidades de los interlocutores sociales en todos los Estados miembros. Por su parte, una negociación colectiva que funcione adecuadamente y esté bien desarrollada garantizará que mejoren las condiciones laborales y de vida de las personas trabajadoras, especialmente las de las más vulnerables.

Del mismo modo que los países europeos no han escatimado esfuerzos a la hora de proteger las vidas, empleos e ingresos de las personas en respuesta a la pandemia, ahora necesitamos nuevas acciones para reforzar la resiliencia social y económica de los Estados miembros, con el objetivo de enfrentar mejor futuras recesiones económicas. La iniciativa de la Comisión para la fijación de salarios mínimos adecuados a nivel de la Unión Europea representa un importante paso adelante en esta dirección, especialmente al acompañarse de otros expedientes significativos que la Unión ya ha respaldado, entre otros, la Recomendación relativa al acceso a la protección social.

Aquellos Estados miembros que ya cuentan con un mecanismo jurídico de fijación de salarios mínimos pueden aportar su experiencia a la iniciativa europea. Por otra parte, quienes aún no lo tienen podrían enmarcar sus iniciativas nacionales en un marco más amplio en el cual, garantizando una competencia equitativa en el mercado interior europeo, se contribuya a la mejora de las condiciones laborales de la mayoría social europea.

La situación que atravesamos en estos tiempos nos hace tomar conciencia de la importancia de colocar los valores en el centro del debate social. Como indicara sabiamente Stefano Rodotà: “I valori devono vivere in spazi liberi e pubblici di confronto”.


Luogo:

Milán/Barcelona

Testata:

Corriere della Sera y La Vanguardia, 29.10.2020

Autore:

Nunzia Catalfo e Yolanda Díaz, Ministras de Trabajo de Italia y España

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